Cómo controlar y prevenir un brote de legionella


Parece una cuestión complicada, sin embargo no es difícil de controlar siempre que partamos desde una buena base de prevención. Lo principal a la hora de controlar un brote de legionella es sin lugar a dudas la prevención. Sobretodo será vital en los casos en los cuales el individuo expuesto a la enfermedad pertenece al grupo de factor riesgo, tratándose estos de pacientes con afectaciones pulmonares, neumonías etc. Por este motivo un brote de legionella puede ser altamente peligroso si consigue manifestarse en un hospital o un asilo, ya que los individuos que regentan dichas zonas pertenecen al factor riesgo y por lo consiguiente será mucho más indefensos antes la epidemia.

Características de la legionella

Al tratarse de una enfermedad que ataca las vías respiratorias, será más grave o menos dependiendo siempre de la salud de los pulmones del afectado, pudiendo incluso llegar al punto de provocar la muerte en el paciente que no haya sido bien tratado para erradicar la enfermedad o bien porque sus pulmones no han sido lo suficientemente fuertes como para luchar contra la infección provocada por la bacteria.

Otro gran problema es que a veces resulta complicado descubrir si el paciente padece de esta enfermedad, ya que en muchos casos pasa desapercibida, a no ser que la padezcan varios individuos de la misma comunidad, lo que hace saltar las alarmas.

Al ser una enfermedad que se transmite por el aire es complicada de controlar, de hecho hay zonas como los ríos, estanques… donde la bacteria se desarrolla más rápidamente y luego consiguen propagarse a través de las instalaciones hasta llegar a contaminar el agua que nos rodea.  Esta batería prefiere un medio acuático, sucio y estancado para poder producirse de manera satisfactoria, por lo que lo ideal será controlar aquellas zonas de la casa donde se pueda quedar agua estancada y por lo tanto ser un foco ideal para la enfermedad.

Hay que controlar que la colonia de bacterias no se asiente, no se reproduzca y mucho menos llegue a  propagarse, en esto estará la clave para salir airoso y con éxito de un posible brote de legionella en nuestras instalaciones.

Donde más suele producirse estos brotes de legionella será en las torres de refrigerado, por lo que los edificios y las comunidades deberán de llevar un buen control y mantenimiento de las torres para que esto no ocurra y hacer que se cumpla la legislación que esté vigente sobre la prevención de esta posible epidemia.

Otro factor determinante será controlar si surge algún brote en el edificio y tomar medidas antes de que la enfermedad se siga propagando.  Los edificios tendrán que mantener unas medidas higiénicas sanitarias para el control de la legionella que vendrá estipulado dependiendo de cada comunidad autónoma. Cada dos años se deberá de realizar una limpieza en profundidad de las instalaciones con el fin de evitar los focos de legionella en el agua estancada.

Si se mantienen estas medidas y controles de forma periódica, no debe de existir problema al respecto. ¡Prevenir la legionella y evitarla es posible!